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María José Juárez Pinzón – Nutricionista Colegiado No. 6,038 

La leche forma parte de la alimentación de la persona desde niños. Su consumo a lo largo de la vida mejora la salud de la población, ya que es un alimento esencial para el ser humano por ser una fuente de alto valor biológico con un adecuado aporte de vitaminas y minerales que benefician al cuerpo para una buena salud ósea y ayudan a mantener una adecuada masa muscular.

 

Sin embargo, hay personas que pueden padecer de enfermedades muy comunes que no les permite consumir libremente los lácteos, una de ellas es la intolerancia a la lactosa y la otra es la alergia a la proteína de la leche de vaca. Estas dos enfermedades tienden a confundirse debido a que su manifestación clínica es parecida, a continuación, te explicó en que consiste cada una. 

 

La Intolerancia a la lactosa es la enfermedad más común, se estima que aproximadamente el 75% de la población mundial es intolerante a la lactosa. Esta intolerancia surge cuando el cuerpo carece de la enzima lactasa y no puede digerir el azúcar natural de la leche (lactosa). Las personas con esta intolerancia presentan síntomas como diarreas, distensión abdominal, náuseas, flatulencias, pérdida de apetito y cólicos intestinales.

 

La alimentación de las personas intolerantes a la lactosa se basa en consumir lácteos deslactosados como leche de vaca o quesos deslactosados. A estos productos se les añade la enzima lactasa para que sea de fácil digestión, en este proceso los lácteos siguen conservando sus nutrientes principales como la proteína, grasa, vitaminas y minerales

Por otro lado, la alergia a leche surge como una reacción a una de las proteínas de la leche, en específico a la Beta- lactoglobulina, esta alergia es provocada por el sistema inmune y es una de las alergias alimentarias más comunes en los niños pequeños presentando síntomas como: urticaria (ronchas en la piel), picazón, diarrea, vómito y dificultad para respirar. Los niños con esta alergia no pueden consumir lácteos por lo cual el pediatra le indicará la formula especial que deberá de consumir, además debe de incluir en su alimentación otras fuentes de proteína de alto valor biológico como el huevo, el pollo, el pescado y alimentos ricos en vitaminas y minerales como las frutas y verduras. Generalmente pasado los 4 años de edad, esta alergia a la proteína de la leche se supera, por lo tanto se puede ir incorporando la leche de vaca en su dieta de forma gradual, siempre bajo la supervisión de un médico y una nutricionista.

 

Recuerda que es importante que dentro de tu dieta incluyas de 2 a 3 porciones de lácteos en tu alimentación. Si eres intolerante a la lactosa, además de la leche semidescremada deslactosada, Trebolac ofrece su nueva línea de quesos deslactosados en presentación de queso capas, queso fresco y queso panela.

 

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